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Sobre mí

Soy Norma Isern y te invito a conocernos más.

Siempre tuve claro que iba ser madre. El primer novio “en serio” que tuve, le pedí que quería tener 5 hijos. Éramos muy jóvenes y la cosa no prosperó, me fui a Barcelona a vivir en un piso compartido con mis amigas. Recuerdo en aquel entonces, llegar a casa después de trabajar con un pepele amarillo para mi futuro bebé. Mi sentimiento de ser madre seguía palpitando igual de fuerte.

Tuve alguna relación más que no llegó a buen puerto hasta que a mis 33 años conocí a Matt, un hombre americano que tenía 1 hijo pequeño de su anterior matrimonio. Lo adorada a la vez que me sentía muy amada por él. Estábamos enamorados. Todo parecía perfecto. Tuvimos un noviazgo espectacular entre Colorado y Barcelona que duró un año hasta que llegó el anillo de compromiso y con él mi mudanza a Estados Unidos y la convivencia juntos. Ahí las cosas se volvieron más difíciles, yo extrañaba mi tierra, las amigas, mi familia, las fiestas y quedadas, bares y terrazas, el mar…

A pesar de la nostalgia sentía que él sí era la persona con la que yo quería estar el resto de mi vida. Lo amaba de pies a cabeza. Así que en mi afloró, como nunca antes, el deseo de ser madre. Formar una familia y más tarde, volver a mi tierra natal, cuando su hijo fuera mayor. Lo tenía todo planificado en mi mente y nada ocurrió como esperaba.

Matt siguió con su resistencia a tener más hijos y yo seguí con mi obsesión de ser madre. La cuerda se tensó tanto que estallé y decidí romper con él aún y amándolo. Pensé que no me perdonaría si me quedaba con un hombre que no quisiera darme la oportunidad de ser madre. Volví a Barcelona rotavacía y desesperanzada, con mi idea de familia al traste y un futuro desilusionante. Me costó años volver a abrir mi corazón a otro hombre y el arroz se me pasó, literalmente. A los 40 años, por sorpresa, empecé con menopausia precoz y ahí inicié mi camino de superación. Un camino que ahora lo reconozco como un duelo que no ha sido fácil porque lo asumí básicamente sola. Muy poco compartido con mis amigas-madre y mi familia, por sentirme avergonzada y culpable.

Apliqué todo lo aprendido en mi camino de crecimiento personal y hoy puedo decir que me siento plena con mi vida, una vida sin hijos. He aprendido a darme el permiso de vivir mi vida sin complejos, de comprender que tengo mucho amor por dar y ganas de vivir. Que mi vida vale la pena vivirla y que no tener hijos es una experiencia humana. Una más.

 

Experiencia profesional

Licenciada en Psicología en la Universidad de Barcelona. Tras una crisis existencial, entro en el apasionante camino del crecimiento personal del que llevo más de 15 años. 

Me he formado en varias disciplinas: Escucha tu cuerpo, PNL, Movimiento corporal en centros de energía y Avatar, con el que llevo 14 años impartiendo cursos a nivel internacional.

He impartido cursos sobre Gestión de Creencias Limitantes de Avatar en alumnos del Master PNL y en el Master de Desarrollo Profesional y Liderazgo de Borja Vilaseca.

¿Qué te puedo ofrecer yo?

Yo puedo ofrecerte lo que he vivido en primera persona y he tenido que superar. La no maternidad suele ser un duelo «invisible y oculto, no comprendido». Quiero ofrecer un espacio seguro y amable y poner a disposición de otras mujeres como tú, mi formación, los recursos y las herramientas que he ido adquiriendo que me han ayudado a ser quien soy ahora y sentirme vital y feliz con mi vida sin hijos. 

Por último, te comparto que hoy en día Matt y yo trabajamos juntos dando cursos de crecimiento personal a nivel internacional. Aprendimos mucho de lo todo lo vivido.

¿Qué me mueve?

Mi deseo es ayudar a las mujeres en el reto de vivir para lo que no se habían preparado: una vida sin hijos. Ponerle palabras a algo que normalmente se vive en soledad, con culpa y vergüenza. Conectarse con una dimensión espiritual más allá de los tabus y arquetipos. A no quedarse atascadas en el pasado, a no rendirse y quedarse desilusionadas, sin esperanzas, sino a ver que merece la pena soltar y salir adelante, renovadas.

Me mueve poder llegar a crear una comunidad de mujeres que se apoye entre sí. Crecer y caminar juntas y acabar dando voz a historias transformadoras que inspiran por haber convertido una crisis en una oportunidad para crecer.

Ahora me encantaría escucharte a ti.

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